Se jugaba el minuto final del primer tiempo y en una jugada confusa, el juvenil bajopontino Juan Lojas agredió por atrás al Checho Sergio Ibarra.
El chiclayano Carlos Zegarra observó la escena a la distancia, corrió como un loquito alrededor de veinte metros y quiso hacer justicia con sus propias manos al intentar agredir a Lojas.
Ahí nomás vinieron los manotazos. Las amenazas. Y la consecuencia lógica: Lojas y Zegarra se fueron expulsados ante el reproche de los asistentes en el Elías Aguirre.
Pero todo no quedó ahí. Camino a vestuario, los protagonistas de la bronca -léase Lojas y Zegarra- se volvieron a desafiar. Esta vez la agresión parecía consumarse. Sin embargo, la oportuna intervención de los demás jugadores impidió que la sangre llegue al río.
De otro lado, al final del partido los jugadores y el técnico de Sporting Cristal se retiraron del estadio sin prestar declaraciones.
El chiclayano Carlos Zegarra observó la escena a la distancia, corrió como un loquito alrededor de veinte metros y quiso hacer justicia con sus propias manos al intentar agredir a Lojas.
Ahí nomás vinieron los manotazos. Las amenazas. Y la consecuencia lógica: Lojas y Zegarra se fueron expulsados ante el reproche de los asistentes en el Elías Aguirre.
Pero todo no quedó ahí. Camino a vestuario, los protagonistas de la bronca -léase Lojas y Zegarra- se volvieron a desafiar. Esta vez la agresión parecía consumarse. Sin embargo, la oportuna intervención de los demás jugadores impidió que la sangre llegue al río.
De otro lado, al final del partido los jugadores y el técnico de Sporting Cristal se retiraron del estadio sin prestar declaraciones.
Lester Solís
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